¿Cómo solucionar la lacra del presentismo?

La productividad se puede ver reducida por el presentismo. Esta lacra se define, según FUNDEU, como una contraposición al absentismo que pretende destacar que el trabajador está en su puesto pero no produce cuanto debería. Lo que coloquialmente se denomina calentar la silla, es presentismo o presencialismo. Con la crisis, este fenómeno se ha multiplicado ya que muchas personas tienen miedo a perder su empleo y por ello, prefieren ir, aun si no tienen motivaciones para trabajar. El concepto está siendo muy estudiado, porque perjudica mucho a las empresas. Desde recursos humanos, se intenta cambiar el presentismo por una cultura de la eficiencia, pero es una realidad que la mayor parte de las veces el problema nace de la raíz de la organización y no de la personalidad o el mundo particular de algún trabajador.

Antes de analizar el presentismo, quisiéramos compartir contigo algunas ideas relacionadas con la productividad y el tiempo que estamos presentes en el trabajo: en el trabajo, las primeras 6 horas son las más productivas y a medida que pasan, la productividad se reduce. Tras esas 6 horas, el ritmo baja y se va perdiendo el interés. A las 9 horas el agotamiento ya es evidente y la calidad de lo que se hace es casi imperceptible. La producción cae al suelo a partir de las 9 y cuando se pasan 12 horas, no hay señales de producción.

Las causas del presentismo

Todos queremos trabajadores productivos, proactivos, eficientes, motivados… pero a veces esto no sucede o no se mantiene por mucho tiempo. Para entender por qué sucede el presentismo, veamos sus causas:

  • El temor al despido es una causa fundamental. En algunos casos, el empleado teme ser echado del trabajo por faltar y por tanto, va a trabajar incluso si no se siente bien o si está enfermo.
  • Estructuras demasiado estrictas y jerárquicas.
  • Poca motivación.
  • Falta de comunicación de objetivos o inexistencia de objetivos y metas claras.
  • Objetivos inalcanzables o utópicos.
  • Exceso de carga de trabajo.
  • Jornadas demasiado largas en oficina.
  • Poca supervisión o bajo interés por la medición de resultados.
  • Problemas de comunicación por parte de los superiores.
  • Casos de acoso laboral.
  • Situaciones personales complicadas.

Cómo combatir el presentismo

Esta amenaza silenciosa que se registra especialmente en trabajadores menores de 25 años, se puede combatir (por fortuna), con algunas precauciones:

  • Conseguir un equilibrio en la instauración de objetivos. Es decir, que no sean ni inalcanzables ni poco motivantes. Una vez elegidos, dividirlos en metas claras y comunicar todo a todos los integrantes de la empresa. Cuando las personas se sienten incluidas en un entorno, es mucho más difícil que no disfruten del trabajo.
  • Especialmente en los jóvenes es crucial la labor de recursos humanos, para entender sus intereses y ofrecerles opciones que se acomoden a estas. El mentoring también puede ser una solución para ayudar a los más jóvenes a ir encontrando su lugar dentro de la empresa.
  • La flexibilidad es también una gran solución. Aunque en algunos sectores pueda dar temor la flexibilidad horaria, en general, funciona bastante bien. Es importante no pasarse con los horarios excesivos y tratar de organizar bien el trabajo para que ningún trabajador se cargue demasiado.
  • La tecnología debe ser parte de la solución. Defender la posibilidad del teletrabajo, al menos en los casos de enfermedad leve, es una forma de decir sin palabras a nuestros trabajadores que se les entiende y se desea sinceramente, su mejoría.
  • Mantener el ambiente de trabajo activo puede ser otra solución. Por ejemplo, marcar objetivos por horas y premiar a los empleados cuando se logra una meta, incentivar el uso de las zonas comunes de ocio, crear un espacio de conversación donde todos se puedan expresar, etc.
  • Conviene también tener algunos procesos de revisión de la satisfacción de los empleados en la empresa.
  • Merece la pena invertir en la formación de los cargos intermedios y altos en el conocimiento de técnicas de recursos humanos para saber qué hacer si dentro de sus equipos, encuentran personas que están poco motivadas o que van al trabajo simplemente porque tienen miedo de perderlo. También conviene trabajar en la formación de líderes.

Es bastante triste que una persona tenga que caer en el presentismo. Es mejor ayudarlo a salir de el y volver a enamorarse de su trabajo, incluso si no es perfecto. Recuerda que un trabajador feliz, es sinónimo de productividad y beneficios para todos los miembros de la empresa.

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