Pasos para implementar una cultura corporativa óptima a las necesidades de tus empleados

20/03/2016

La administración de recursos humanos podría parecer ajena a la cultura corporativa y al clima de trabajo de una empresa y en realidad, no lo es para nada. Toda organización tiene una cultura implícita que ayuda a los empleados a saber qué conductas son aceptables y cuáles no: saben las normas de vestimenta, de conductas, las reglas relacionadas con los procesos de trabajo, etc.

Para lograr adaptarse al medio, obtener una buena posición en la empresa y crecer dentro de ella, todos deben aceptar las normas y seguirlas; todo ello con el consiguiente efecto en las personas porque a veces, la cultura corporativa no calza con los valores o ideas personales. Por este motivo, entender cómo funciona la psicología en la empresa es tan importante: porque ayuda al profesional de RR.HH a saber qué hacer para que no surjan fricciones al interno de la organización por problemas relacionados con la cultura corporativa.

Ahora bien, existen algunos pasos para implementar esta cultura corporativa de forma óptima y asegurando que responda a las necesidades de los empleados.

Elegir una cultura corporativa adecuada

Teóricamente existen 4 tipos de cultura corporativa que se pueden elegir de acuerdo a la forma de ver la empresa de los directivos: una cultura autoritaria suele ser más decisiva, apropiada para momentos críticos, pero con muchas faltas; una cultura burocrática suele ser controladora y poco adaptable a los cambios, aunque se amolda bien en etapas de estabilidad; la cultura por objetivos en cambio, se basa en la competitividad y es bastante flexible aunque, para ciertos perfiles puede ser realmente desmotivante la exigencia de los objetivos; finalmente, la cultura de la motivación, busca incrementar la felicidad de los empleados, aunque no tiene muchos mecanismos de control y puede fallar en su intento de mantener motivados a los trabajadores.

Es necesario por tanto, elegir, de acuerdo a cada momento, una cultura que se adapte a la realidad y a los deseos de los trabajadores, al sector, a la región geográfica, etc. Todos los condicionantes se deben tener en cuenta y se debe además, conocer muy al detalle los pros y contras de cada tipo de cultura para poder luego transmitirla con seguridad a la fuerza laboral.

Pasos sucesivos

Este sería el segundo gran paso: transmitir la cultura de empresa, hacerla llegar sin ruidos a las personas, desde el primer día que llegan y de la manera más adecuada. La cultura debe ser permeable, estar presente en todos los aspectos del trabajo, en las costumbres, en la estructura de las comunicaciones, en la jerarquía e incluso en los procesos de captación de empleados y gestión de recursos humanos (políticas de promoción, planes de carrera, mentoring, conciliación trabajo-familia, etc.)

En tercer lugar, se debe testar con frecuencia la fortaleza de la cultura corporativa y sus posibles debilidades para profundizar en estas e ir mejorando poco a poco.

 

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